sábado, 17 de agosto de 2013

Planeta Corazón – Parte I: Limpia tu jardín de malas hierbas

30/06/2012


¿Sabías que tu corazón es un planeta?


Queridos exploradores,

Qué ausencia tan larga. He estado lejos de mí mismo. Me he sentido exhausto y estresado por las largas horas de trabajo, objetivos que cumplir y obligaciones. He dado un paso al lado del camino durante más de un mes y parado completamente el viaje. De alguna manera estaba perdido y deseando volver a éste, mi centro, mi árbol, la arena áspera del sendero bajo mis pies descalzos.

Comienzo la travesía de nuevo. La retomo en el punto donde la dejé. Si gustan, caminen a mi lado, aún quedan otras maravillas por descubrir.

El tiempo es una criatura caprichosa que se aloja en nuestro cerebro. Ahora que es verano, me fuerza a volver al inicio de la primavera. Cuando el aire es todavía severo y fresco en la mañana y los árboles bombean su savia arriba y abajo más rápido con cada minuto del año. Los pájaros retornan a los Jardines de Gandhi. La brisa ha cambiado, la esencia del aire y los aromas que éste transporta han cambiado. Las horas de luz han cambiado. Los senderos que las sombras de los arboles trazan durante el día han cambiado. Y la gente ha cambiado.

Sobre las 10 de la mañana una joven mujer de unos veinte años, Lola, acude a los jardines con una bolsa de compra en una mano y un cuaderno de notas y un bolígrafo en la otra. Se sienta en el banco que esta frente a la estatua y con un largo suspiro escribe en su cuaderno: Querido Marc, lo he decidido, no voy a continuar fingiendo…

lunes, 29 de abril de 2013

Llamando a las abejas


15/04/2012

A mi padre, Bernardino.
Esta es la historia veraz de cómo me enseñó a llamar a las abejas.

“El cielo es amor. El infierno es amor. Lo que importa es cómo recorres el camino hasta allí” – Sabiduría Balinesa

Queridos exploradores,

Los pájaros regresan a los Jardines de Gandhi. La brisa ha cambiado, el olor y los aromas en el aire han cambiado. Las horas de luz han cambiado. Los caminos que las sombras de los árboles recorren bajo la luz del sol han cambiado. Ahora están más próximas a sus troncos, más cálidas, más amables, más dulces, como las palabras exhaladas por un nuevo amante. Y… ¡los árboles se han despertado!

Pero no son sólo los pájaros y los árboles. También las abejas. Hay muy pocas flores aún en los jardines, pero un puñado de industriosas abejas de ciudad van saltando de unos pistilos a otros, en su alegre cosecha primaveral. Estoy sentado en un banco lejos de Gandhi, en una esquina soleada, cerca de los matorrales y observo el vuelo de mis pequeños y zumbadores amigos. Un potente recuerdo invade mi mente, inundándola con una luz diferente…

Yo tenía 17 o 18, un adolescente inseguro, y vivía en una ciudad de tamaño mediano de la isla de Tenerife, al lado de la costa noroeste de África. Mi padre, Bernardino, había sido un agricultor toda su vida, aún después del accidente en que se dañó la columna y que casi le paralizó de cintura para abajo. Afortunadamente, esto no ocurrió y, aunque desde entonces camina con muletas, la vida encontró la manera de seguir fluyendo: cerca de cuatro años después del accidente, él y mi madre se las arreglaron para concebirme, y tres años más tarde, también concibieron a mi hermana pequeña, Inma. Muchas veces me pregunto qué hubiera pasado si el accidente hubiera sido peor… yo no estaría aquí… estas frases nunca habrían sido escritas… pero eso es un capítulo de otra historia.

miércoles, 17 de abril de 2013

ekwanimi'ðað


20/03/2012

Este es el rap, éste es el golpe
Que despertará a aquéllos profundamente dormidos
Que abrirá camino y al alma cansada dará voz
La pura verdad: veo el sufrimiento en tus ojos

Este es el mantra, ésta es la oración
Este es el sonido de mis palabras tomando el control
Por cada golpe que la vida propina
Existe un lugar pacífico, un lugar dentro del sol

ekwanimi'ðað
Si estás enfermo, si te duele el corazón
Deja que el dolor se manifieste, expande tu mente
Cruza el puente hacia este pacífico santuario
No podrás seguir si no eres capaz de sentir
ekwanimi'ðað

Este es el rap, éste es el golpe
Este es el sonido de las palabras que te curarán
Este es el mantra, ésta es la oración
Este es el pacífico santuario naciendo en tu interior

ekwanimi'ðað
Para qué añadir más peso sobre tus hombros
(Una carga que no debes soportar)

ekwanimi'ðað
Deja que el dolor te enseñe,
Deja que la experiencia te lleve
Hacia tu ser interior
(Que es sabio y fuerte)

No podrás seguir si no eres capaz de sentir
ekwanimi'ðað


domingo, 24 de febrero de 2013

La Maratón


04/03/2012

¿Qué tipo de carrera es la tuya?

Es domingo por la mañana y estoy preparando mi mochila para irme a la montaña. Esta ha sido una semana extenuante en el trabajo y mi mente ha dicho “Basta. Sácame de la ciudad, dame espacios abiertos, aire puro para respirar y un montón de verde para deleitarme la vista”. Así que la he escuchado y estoy listo para darle lo que pide. He empaquetado dos bocadillos, fruta fresca y dos latas de refrescos. También llevo mi gorra de baloncesto y una sudadera ligera en caso de que el tiempo refresque allá arriba. El sol ya ha comenzado sus juegos destellantes afuera, en la calle. Son casi las 10:30 de la mañana.

Tan pronto como doy el primer paso y salgo fuera del viejo edificio que llamo hogar, veo a mucha gente en movimiento sobre la calle principal. Llevan puestas camisetas de verde fluorescente con números sobre el pecho. Un 4539 realmente cansado pasa por delante de mí con pasos pequeñitos, bufando, casi caminando. Por detrás de él, aún corriendo con energía, una sonriente 1033 pasa como una flecha, con sus sonrosados cachetes y un divertido gorro. Y en algún lugar entre todos los otros, distingo por unos segundos a un 8162 que ayuda al 10343 a estirar los músculos, que al parecer sufre calambres en la pierna derecha.

domingo, 17 de febrero de 2013

Arabesco de invierno: Las mil y una historias


12/02/2012

Cierta vez Gandhi escribió: “Mi religión se basa en la verdad y la no-violencia. La verdad es mi Dios. La no-violencia es la manera de llegar a Él”.

Queridos exploradores, una semana más ha pasado y el frío no se ha ido. Es el primer invierno de verdad en muchos años, o eso dicen. Los patrones climáticos han cambiado, el planeta ha cambiado, la gente que lo habita ha cambiado. Mas cálidos y más veloces, o eso dicen. Y a mí me gustaría hacerles una pregunta, por favor piensen un minuto antes de continuar leyendo, cierren los ojos si quieren e intenten visualizarla, imagínense las palabras, como en una gran pancarta, con un blanco lienzo donde pueden pintar la respuesta en grandes y negras letras mayúsculas.

La pregunta es: En el transcurso de los años, ¿qué es aquello que no ha cambiado en sus vidas?

Cierren los ojos, respiren, imaginen el lienzo blanco, respiren, píntenlo con sus verdaderas palabras, sus verdaderas, grandes, negras y mayúsculas respuestas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Elogio a la ligereza del corazón: ¡El ataque de los Periquitos!


05/02/2012

Muchas veces Gandhi enseñó: “El ojo por ojo convierte a toda la humanidad en ciega”. 

Queridos exploradores, ¿se están abrigando bien para sobrevivir la ola de frio siberiana? Asegúrense de tomar mucho té caliente, diferentes tipos de té, de manera que sus cuerpos puedan saborear el corazón de esas hojas procedentes de tan variopintos rincones del planeta. O si lo prefieren, café o cacao o chocolate… o cualquier cosa que caliente el cuerpo y ponga las orejas rojas de felicidad.

En qué mundo tan serio y terrible vivimos. Leo con preocupación que la nación más joven de Oriente Próximo quiere que otra poderosa nación empiece una guerra contra una potencia nuclear vecina. Ninguna de ellas es renombrada por su amabilidad ni habilidades diplomáticas. Las tres utilizan creencias religiosas para justificar sus posturas y acciones. Las tres ven a las otras como una amenaza. Las tres se vigilan ferozmente. Vecinas gigantes, egoístas, gruñonas y cotillas que no tienen nada mejor
que hacer.

La mañana del sábado pasado constituyó un oasis en mitad del frío, el sol salió y cogió al viento y la escarcha desprevenidos, de manera que las temperaturas como mínimo 5 grados Celsius. Los árboles de los Jardines de Gandhi estiraron tímidamente sus ramas y troncos para poder atrapar cada rayo de sol. De repente la superficie de sus cortezas parecía mucho menos rugosa y la savia comenzó a circular de nuevo por sus cuerpos. Así es como sonríen los árboles. Entre sus ramas más entrelazadas aparecieron las somnolientas y verdes caras de los periquitos, los pájaros salvajes de los que la gente dice que se han convertido en una plaga en Barcelona. Gritan muy alto, pero a los árboles no parece molestarle.

domingo, 13 de enero de 2013

Las lluvias del ahora


29/01/2012

Cierta vez Gandhi escribió: “No quiero prever el futuro. Lo que me importa es cuidar del presente. Dios no me ha dado poder alguno sobre el momento siguiente”.

Queridos exploradores, ¿cómo les ha tratado el fin de semana? La última vez que nos vimos, los jardines de Gandhi estaban casi congelados por la Tramontana, el gélido viento del rincón noreste de España, aunque hubo una persona que encontró sentido, calor y la compañía de un amigo fiel en estos terrenos. Esta semana los árboles aún duermen pero el viento se ha marchado, dejando tras de sí las marcas de gélidos senderos plateados sobre las olas del Mediterráneo.

Como la lluvia limpia todos los recuerdos borrosos y transporta la mente al momento presente con sus grandes y refrescantes gotas.

Como la lluvia se lleva todas las innecesarias ambiciones de la vida y despierta la mente al momento presente con sus frías y refrescantes gotas.

Matilde acaba de salir del piso familiar cargada con bolsas: está la bolsa de plástico negra con la basura de ayer, pero también la bolsa azul con el papel para reciclar y las otras dos, amarilla y verde también para reciclar el plástico y las botellas de vidrio respectivamente. Está su propio bolso con pañuelos de papel, las llaves del coche, las llaves del aparcamiento, las llaves del piso de su mamá, las llaves de la oficina, dos teléfonos móviles, un par de casi olvidados lápices de labios y su gran cartera llena de recuerdos impresos sobre viejo papel kodak.