30/06/2012
¿Sabías
que tu corazón es un planeta?
Queridos
exploradores,
Qué ausencia tan larga. He
estado lejos de mí mismo. Me he sentido exhausto y estresado por las largas
horas de trabajo, objetivos que cumplir y obligaciones. He dado un paso al lado
del camino durante más de un mes y parado completamente el viaje. De alguna
manera estaba perdido y deseando volver a éste, mi centro, mi árbol, la arena áspera
del sendero bajo mis pies descalzos.
Comienzo
la travesía de nuevo. La retomo en el punto donde la dejé. Si gustan, caminen a
mi lado, aún quedan otras maravillas por descubrir.
El
tiempo es una criatura caprichosa que se aloja en nuestro cerebro. Ahora que es
verano, me fuerza a volver al inicio de la primavera. Cuando el aire es todavía
severo y fresco en la mañana y los árboles bombean su savia arriba y abajo más rápido
con cada minuto del año. Los pájaros retornan a los Jardines de Gandhi. La
brisa ha cambiado, la esencia del aire y los aromas que éste transporta han
cambiado. Las horas de luz han cambiado. Los senderos que las sombras de los
arboles trazan durante el día han cambiado. Y la gente ha cambiado.
Sobre
las 10 de la mañana una joven mujer de unos veinte años, Lola, acude a los
jardines con una bolsa de compra en una mano y un cuaderno de notas y un bolígrafo
en la otra. Se sienta en el banco que esta frente a la estatua y con un largo
suspiro escribe en su cuaderno: Querido
Marc, lo he decidido, no voy a continuar fingiendo…