sábado, 17 de agosto de 2013

Planeta Corazón – Parte I: Limpia tu jardín de malas hierbas

30/06/2012


¿Sabías que tu corazón es un planeta?


Queridos exploradores,

Qué ausencia tan larga. He estado lejos de mí mismo. Me he sentido exhausto y estresado por las largas horas de trabajo, objetivos que cumplir y obligaciones. He dado un paso al lado del camino durante más de un mes y parado completamente el viaje. De alguna manera estaba perdido y deseando volver a éste, mi centro, mi árbol, la arena áspera del sendero bajo mis pies descalzos.

Comienzo la travesía de nuevo. La retomo en el punto donde la dejé. Si gustan, caminen a mi lado, aún quedan otras maravillas por descubrir.

El tiempo es una criatura caprichosa que se aloja en nuestro cerebro. Ahora que es verano, me fuerza a volver al inicio de la primavera. Cuando el aire es todavía severo y fresco en la mañana y los árboles bombean su savia arriba y abajo más rápido con cada minuto del año. Los pájaros retornan a los Jardines de Gandhi. La brisa ha cambiado, la esencia del aire y los aromas que éste transporta han cambiado. Las horas de luz han cambiado. Los senderos que las sombras de los arboles trazan durante el día han cambiado. Y la gente ha cambiado.

Sobre las 10 de la mañana una joven mujer de unos veinte años, Lola, acude a los jardines con una bolsa de compra en una mano y un cuaderno de notas y un bolígrafo en la otra. Se sienta en el banco que esta frente a la estatua y con un largo suspiro escribe en su cuaderno: Querido Marc, lo he decidido, no voy a continuar fingiendo…

 15 minutos más tarde Xavier, un hombre jubilado, cruza por delante de Gandhi en dirección al bar que está al otro lado de los jardines. Se para en seco y ve a sus compañeros de bebida tras el cristal. Han estado ahí muchos anos, compartiendo cada trago matinal. Hay algo extraño en su forma de andar hoy. Resolución. Antes de alcanzar el bar, da un brusco giro a la izquierda y pone rumbo a la playa.

Cerca de las 11 en punto una pareja de treinta y pocos, Damián y Sara, llegan a un pedacito de césped y se sientan. No hablan. No se miran a los ojos. Algo se ha roto. Ella sostiene una hoja de papel grabada con el sello de cierto hospital. Damián levanta la mirada, luego mira a Sara y con una entristecida sonrisa le dice: China no está tan lejos, y nunca hemos estado en Asia…

Unos minutos antes del mediodía Mario, un hombre solitario acercándose a los cuarenta, comienza a recorrer de un lado a otro los caminitos de los jardines, completamente inmerso en sus pensamientos. Su cara y sus manos se muestran tensas y son evidentes las señales de una lucha interna. Los recuerdos de varios de sus ex acuden a su mente, pero hay uno que siempre permanece unos segundos más que el resto. Coge su teléfono y escribe un mensaje de texto: Hola Darren, no sé quién eres hoy en día, pero me gustaría volver a conocerte…


Y Gandhi comienza a pensar que es un buen momento para limpiar su jardín de malas hierbas.


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