26/11/2011
Cierta
vez Gandhi escribió: “En el momento en que el esclavo decide que no quiere
seguir siendo un esclavo, sus grilletes caen. Se libera a sí mismo y muestra el
camino a otros. La libertad y la esclavitud son estados mentales”.
Queridos exploradores,
Queridos exploradores,
La última vez que nos vimos, os dejé nadando en
el océano. Yo también me fui a nadar en mis propias corrientes. ¿Cómo ha sido
vuestra experiencia? ¿Qué tipo de vida
marina habéis encontrado? ¿Seguísteis
las corrientes o nadásteis en su contra? Hacédmelo saber dejando
vuestros comentarios en estas páginas.
Me interesa escuchar vuestras experiencias.
En todo caso, espero que estéis secos ahora,
porque la visita a los Jardines de Gandhi continúa. Tomad un trago de agua de
la cantimplora que lleváis en la mochila, si lo necesitáis. ¿Listos? ¿Os
acordáis de cómo me encontré con la estatua de Gandhi la primera vez? Tan modesto,
tan sencillo y sin embargo ocupando el lugar exacto para un hombre de su talla.
Tengo que confesaros un pequeño secreto, y me disculpo de antemano en caso de
que esto altere la imagen que os habíais formado en vuestra mente de Gandhi
erguido en el medio de sus jardines. ¿Podéis retomar esa imagen ahora? ¿Hay
en ella una fuente y flores? ¿Tal vez animales pequeños: patos en una charca, ardillas…? ¿Quién juega y camina por estos jardines? ¿Estáis vosotros en él?
Cerrad los ojos, por favor, y mantened esta imagen durante unos instantes.