domingo, 24 de febrero de 2013

La Maratón


04/03/2012

¿Qué tipo de carrera es la tuya?

Es domingo por la mañana y estoy preparando mi mochila para irme a la montaña. Esta ha sido una semana extenuante en el trabajo y mi mente ha dicho “Basta. Sácame de la ciudad, dame espacios abiertos, aire puro para respirar y un montón de verde para deleitarme la vista”. Así que la he escuchado y estoy listo para darle lo que pide. He empaquetado dos bocadillos, fruta fresca y dos latas de refrescos. También llevo mi gorra de baloncesto y una sudadera ligera en caso de que el tiempo refresque allá arriba. El sol ya ha comenzado sus juegos destellantes afuera, en la calle. Son casi las 10:30 de la mañana.

Tan pronto como doy el primer paso y salgo fuera del viejo edificio que llamo hogar, veo a mucha gente en movimiento sobre la calle principal. Llevan puestas camisetas de verde fluorescente con números sobre el pecho. Un 4539 realmente cansado pasa por delante de mí con pasos pequeñitos, bufando, casi caminando. Por detrás de él, aún corriendo con energía, una sonriente 1033 pasa como una flecha, con sus sonrosados cachetes y un divertido gorro. Y en algún lugar entre todos los otros, distingo por unos segundos a un 8162 que ayuda al 10343 a estirar los músculos, que al parecer sufre calambres en la pierna derecha.

¿Pero qué es esta marea humana que ha invadido mi barrio? ¿Por qué pasa a través de Poble Nou? ¿Por qué pasa bordeando los Jardines de Gandhi? Le pregunto a un policía, quien mantiene el trafico de una calle lateral bloqueado, mis ojos fijos aún en la corriente verde.
-Es la maratón de Barcelona-  dice muy serio.
-¿Cuántos participantes este año?- digo yo haciéndome pasar por el tonto curioso que soy.
-Más de once mil.
- ¡Guau! ¿Y dónde acaba?
-Arc de Triomf
-¡Gracias!-  Continúo subiendo por Bac de Roda, pero primero me paro un ratito para animar a algunos corredores.
-¡Vamos, ya queda poco! ¡Ánimo!
-¡Gra...puffff ...cias!responde una chica exhausta pero sonriente. Hago un par de fotos y continúo mi camino hacia el metro, luego el tren y luego la caminata que me llevará a mi pacifico tesoro, mi retiro a la sombra de un magnífico roble gigante en las montañas.

Pero antes de de perder de vista los jardines, algo pasa…

Pillo, por el rabillo del ojo, algo que debe haber sido una alucinación…

Veo 
cómo los árboles comienzan a doblar sus ramas hacia abajo, estirándolas para darles un suave empujoncito a los corredores más cansados … ellos no parecen notarlo, pero sus pies lo agradecen… y, en la esquina más lejana de los jardines, veo cómo un hombre bajito comienza a levantar sus pesadas piernas de bronce. No lleva pantalones cortos de atletismo o zapatillas, tan solo una túnica muy holgada. Se ajusta las gafas redondas sobre la nariz y comienza a correr, sorprendentemente veloz, entre la multitud. Esboza una sonrisa de niño mientras impone sus manos a los cansados atletas. Sus manos sobre gemelos con calambres y escocidos muslos. Sus manos sobre espaldas molidas y pulmones sobrecargados. Los corredores no parecen notarlo, pero sus cuerpos lo agradecen… y los pocos últimos kilómetros pesan menos sobre sus corazones.

Resistencia. Paciencia. Aguante. Estas son las cualidades más duras de cultivar. Vivimos impulsados por la imagen y la gratificación instantánea. Recompensamos aquello que podemos ver y contar, medir, clasificar, comparar y evaluar. Valoramos el éxito, sobre todo, en cifras. Tomar atajos es arriesgado. Puede que tu corazón no esté preparado, puede que tus piernas no sean lo suficientemente fuertes. Y aún así, existen tantos seres que encaran la vida como una carrera corta, intentado llegar antes que los otros a la meta, otros que forzosamente tienen que ser sus competidores, un hecho que en sí da pleno sentido a sus prisas y llena sus ojos de un propósito maniático. Sus vidas son siempre agitadas. No existe un sentido de compañerismo con los otros corredores.

¿Qué tipo de carrera es la tuya?

Nuestro camino en la vida es una maratón.

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